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Mostrando entradas de enero, 2017

Beatriz Galindo "La Latina"

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Una mujer, Beatriz Galindo, ejercería el poder bajo la sombra de una persona célebre, simbólica y magnánima como la Reina Isabel "La Católica" con una obra que tuvo que ser personal, meticulosa, cercana y  muy paciente pero también  esforzada y callada; y es precisamente ésto último lo que le otorga más valor al ejercicio de este poder y al hecho de ser elegida por la misma Reina, como preceptora de sus hijos.  Eso sí, el tiempo y la Historia han de colocar a las mujeres humanistas, valientes y sabias, porque es de justicia histórica, en el lugar que  han merecido  su sabiduría, su curiosidad y su sacrificio. USUE MENDAZA
http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-en-la-historia/mujeres-historia-beatriz-galindo/832713/

Habla

Habla. Deja caer esa palabra
como gota milagrosa.
Nunca una espiga fue todo el trigo
pero miles de espigas hacen el trigo.
La verdad  se esconde o se parte
pero entonces no hay verdad.
Habla.
La palabra es verdad, piedra de sol,
Libertad en frenesí bajo linaje
que fructifica como exponente de un ideal,
como retamas de un árbol verdadero.
Habla. Deja caer esa palabra que redime
y  salva.
No me cortejes sólo con monosílabos
habla con las palabras exquisitas
que fueron  fieles a su estirpe.
Despliega tu vistoso plumaje gallardo
y con la gallardía de tu voz altiva,
acompasa atemperada, serena
los vientos de mi vida.
Habla. Deja caer esa palabra,
sagrado baluarte
clave redentora.
Habla. Modela mi  genio.
Entorna mis labios para que entre
el exotismo de tu gracia esquiva.
Habla. Exhorta al sutil galanteo
de tu descuidada  hombría.
No quiero más equipajes de estraperlo
a mis sangrantes espaldas.
Sólo quiero que me hables.
Habla. Deja caer con cadencia esa palabra sagrada,                   …

Los zapatos rojos

No hay que cargar nuestros pensamientos con el peso de nuestros zapatos.
ANDRE BRETON
Un zapato es como una alegoría. Ni grandes ni pequeños. Siempre buscamos en él su justa medida, aquella que se ajusta idóneamente a nuestro pie. USUE MENDAZA
Se consideraba a sí misma una mujer típica de su edad. Madura, cuarentona, con las cosas y las metas claras, una soltera de oro de las que se dicen llamar muchas. Y atípica, según sus amigas, porque iba a terapia sin necesitarla  y porque sentía no ya animadversión que también, sino una destructiva alergia por todo lo que representaba un color: el rojo. ... A menudo tenía pesadillas con aquellos zapatos  rojos de su niñez, zapatos que elegía su padre en un barrio desconocido de una ciudad sin nombre, a la que hacía tiempo apodara como su “infancia” . Soñaba con esos odiosos zapatos rojos que le probaba su padre cada semana que se acercaban a aquella, también odiosa, zapatería. En sus pesadillas sufría la larga y tediosa espera en una…