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Mostrando entradas de febrero, 2015

La mujer del Sena

A todas las mujeres que triunfan
A todos los hombres que aceptan el triunfo de una mujer


Va el sol desperezándose
sobre las aguas de un río ensombrecido
que un terco azul  por ella mantiene.
Va llenándose de riqueza el día
mientras se agita
y tiembla París...también por ella.
Mira qué elegantes sus andares
y qué risueño su rictus
que a su sombra evoca y hasta el aire llena!
Confieso, y no me duele pensarlo
que ella vale mucho más,
que la mujer del Sena me hizo sombra,
que la mujer del Sena me hace sombra,
que la mujer del Sena siempre me hará sombra.
Usue Mendaza

"De guardar la casa y cerrar la boca" de Clara Janés

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En torno a la mujer y a la literatura

"2500 años antes de Cristo hallamos la primera voz poética conocida y es precisamente femenina: la sacerdotisa acadia Enheduanna, firme en enunciar y en denunciar.
Bastante después en el siglo X, la primera gran novela de la literatura universal, tal y como hoy entendemos el género, es obra de la japonesa Murasaki Shikibu, "La historia de Genji" que ha sido comparada con "Don Quijote de la Mancha" y "En busca del tiempo perdido" de Proust."

Cervantes@MileHighCity: Entrevista con el poeta y traductor japonés Yutaka...

Cervantes@MileHighCity: Entrevista con el poeta y traductor japonés Yutaka...: —por Gregory Zambrano [1] — el poeta en su casa Yutaka Hosono (1936) vive en Yokohama, uno de los puertos más importantes de Ja...

EL TREN METÁFORA

Viajar en un tren es como
entrar en una iglesia.
Aunque se adense el aire,
el tiempo se detiene en ambos casos
y una se mira hacia adentro.
Dicen que hay dos tipos de personas
en los trenes:los idealistas
que siempre miran por la ventana y
los que escudriñan el frente
(más  realistas y sensatos).
Yo por si acaso me puse al lado
de la ventana para ver el mar
y sus espumas, no vaya a ser
que se haga de noche
y solo pueda observar su espartana oscuridad
o el largo y frío pasillo
de mi tren metáfora.
Usue Mendaza

TRASCENDENCIA

SER MUJER...

ENTREVISTA A JOAN MARGARIT

PARADOJA DEL POR QUÉ ESCRIBO