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Mostrando entradas de junio, 2013

LA CANCIÓN QUE HIZO LLORAR A PAUL VERLAINE

LA CANCIÓN QUE HIZO LLORAR A PAUL VERLAINE

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=vJIz86Mtyek


Asciendo hacia la silueta blanca que irisa el sosiego del  ramaje. Soñemos…es la hora. Me poso en la media luna. Me digo calma. Calma… Es la hora de soñar. De recojer las últimas lágrimas del sauce negro, que son las mías propias y lanzarlas al aire para alcanzar el plácido estanque donde duermen los colores y los nenúfares de Monet. Es la hora de soñar. De promover el canto de las risas, y con ellas hechizar la noche si no estuviera ya hechizada. De incitar a los angeles a guardar nuestros sueños.
Es la hora exquisita.

EL MAESTRO DE BAÑUELOS

Aquellos niños sabían cortar pliegos, manejar  tintas, imprimir cuadernillos, componer tipos de plomo, jugar a la “taba” y segar el trigo. Sabían de las vírgenes y de los santos y del lobo asomándose entre la loma entre robles y carrascos. Conocían la meseta,  aquel océano de cereal, donde en las primaveras tardías, las rachas de viento formaban olas de espigas. … Una mano, sin varas  ni crucifijos, les pintaba, antes de los tiros en la nuca y de las fosas comunes, antes de las polillas y los vacíos nidos de golondrina… esa extensión azul interminable donde el sol reverbera hasta formar chispazos de luz.
“En la orilla debe haber arena y por el agua han de pasar los barcos” “Ha de ser muy hondo” “El maestro nos ha dicho que nos va a llevar a verlo” Los niños de la guerra nunca vieron el mar. Nunca lo vieron!!!









REUNIÓN DE VALORES AL DAR A LUZ

MI QUERIDA ESPAÑA

Mi querida España, esa España mía, esa España nuestra.
Hoy tu estela no se vanagloria ante los espejos. Yo sé del alimento de tus extensas Dehesas, de tus hazañas, de los campos de olivos, de las viejas pesetas, de los bosques de cerezos  por primavera. Yo sé de tus duras gentes,  de tus ríos y de tus huertas. He visto trabajar a tus hombres con las manos y en los agostos de los noventa circundar tu cintura  repletas playas de arena. Quisiera mirarte sin melancolía, arrojar a la hoguera tu oscuro espejo vestirte con una camisa blanca, nueva. Mas te has rasgado como rasga un hachazo de luz del árbol su dura corteza, y quebrado como la luna en el espejo de tus aguas se quiebra. Quisiera escuchar  repicar a las campanas de la Giralda, y ver cómo el toro de Osborne  recobra fuerza para lidiar tu periplo en el palacio encantado de la Magdalena y se enamore tu Norte de tu Sur y viceversa. Mi querida España, esa España mía,  esa España nuestra.

QUIEREME NIÑA, QUIEREME SIEMPRE