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Mostrando entradas de enero, 2013

RESISTENCIA

Me aislé. Fui una isla en el ostracismo de unas orillas sin dársenas, con una llave equivocada para el triunfo de mi éxito. Resistí junto a la vanagloria de mí misma entre el interin del armisticio y el triunfo del desasosiego bajo la dantesca escena de mi agonía. Ahora abdico y me entrego y me axfisio y en este apurar el aire, resisto sin apenas darme cuenta. Me aislé, pero resisto y ahora pertenezco al mundo, feliz quimera, aunque el mundo no me pertenezca.

Usue Mendaza

FÉRTIL

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Del suelo fértil nacen los guayacanes. Todo se tiñe.

HAIKU I

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Un cisne negro
triste y solo camina
suena la música.

LA CENSURA

Se me antoja mi mundo en peligro en el instante en que callas dos plumas que en inmundo penar la cara de la censura hallas.
Hallase en mis liras tanta sangre, grita a viva voz, poema que a veinte nudos viras de tanto censurar vuestro dilema.
Si de su airada ira mueren las leyes de vuestro momento, la censura delira. Ha muerto el corazón del esperpento. Escribir prefiero del revés en el reverso.

Usue Mendaza

EN MI BUSCA

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Me pregunto si en mi desierto hay una casa que me está esperando. Me pregunto si al cavar la tierra, las raíces vivas se aferran a la última gota de agua. No quiero raíces muertas. Regreso junto a la flor roja del cactus seco, al oasis de mis aguas subterráneas. Y me acerco a la casa. Llamo a la puerta. Subo y trepo. Allí están mis huesos. Allí estoy yo. Canto y lloro. Lloro y canto. Y con la lágrima nace la carne. La carne de mis sueños.

Usue Mendaza

PAJARO ESPINO

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Cual suele el ave con su belcanto
envolver su dolor entre las hojas escondido
de la cruel rama que sigilosamente
se clavó en su pecho de pájaro espino.
Así se ausentó, entretanto, del amado ramo
y ocultándose bajo la frondosa sombra
del árbol, envolvió en su canto la agónica hora .
Quiere ser ruiseñor. Quiere ser paloma blanca.
Quiere ser alondra. Gorrión. Avutarda.
Usue Mendaza

DE IRIS Y MAREAS

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Cuando los hilos inconexos de las emociones
traspasan iris de tranquilo parpadeo
como intentando entonces,
atisbar, a veces, una techumbre de luz,
y la entretela de mis sueños escoge la aguja
que enhebra el invisible hilo y cose las hechuras
de almohadas sabias, predispuestas a noches largas.

Es entonces, en aquellas noches
que tan premuroso como mi ojo consiente,
el iris, con su expresión, exige tardes de amor
y en su flagrante sed
pide tardes de amor…
también.

Ahh...tardes silenciosas, de reloj de péndulo
tardes perezosas, baldías, presuntuosas,
en horas de mármol de intransitable beta.

Ahora como entonces
cuando mi ánima tranquila
perdura en la quietud de unos párpados cerrados
se desvanece el valor secreto de la calma
y crece aún también
lo que no es calma, el príncipe azul de las mareas,
los primeros atisbos
y a veces los últimos.

Usue Mendaza

AGUDOS

Le dije que me gustaba la Ópera. Un día me preguntó: “¿Qué sabes de ella?”  “Nada, en fin…no mucho”- le respondí. Sólo sé que me conmueven esos agudos.

LAS CENIZAS DE PAPA

Esparce mis cenizas
frente al mar de mi casa
a esa hora en que el recuerdo
puede ser la gaviota sobrevolando fácil.
Aurelio Gonzalez Ovies

Así te gustaba viajar con la luz de la mañana. Te quise. También te quiero aunque palomas volaban sobre tus seis rosas rojas. ¿Escuchaste nuestra charla? ¿Has sentido el mar templado? Más aún, sorpresa grata muy felizmente la tuya de ver que alguien en la playa ha esbozado una sonrisa, al ver la rosa rasgada, de suave e intenso color, color carmesí… escarlata. Eres de color ceniciento, y huesos de porcelana. Hermanado con el mar, ahora sé en qué idioma me hablas.

Usue Mendaza

REDES SIN PECES DE COLORES

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A veces despierto en un mar
de túneles de peces negros con la perenne inquietud
de una ausencia que transgrede el último redil de mi Universo
y rompe mi dulce voz. Deambulo frente al destierro
 de una caduca estancia y en tierra de nadie,
se quedan mis suspiros sin aliento. No quiero venganza
que me tiña la sien de orgullo, ni que aflore de mi verbo, despecho que me nutra. No quiero  aprender  facsímiles  como castigo a  mi pena, tan incauta.
A veces destiñen los recuerdos
de mi lámina crisálida, crisol desteñido de dadivoso humo negro y en la mudanza de su color
 se pierde la eterna virtud desvirtuando la solidez de una imagen
tal vez perpetua, quizá de pluma y cartón, quizá de hormigón y piedra. No quiero deshilachar las redes
de mi oficio de pescador redes sin peces de colores en un espacio vacuo. No quiero deshabitar hogares  ya transitados, ni desalmar tu palabra de hombre vivo o muerto.

Usue Mendaza

DE ANTIGUAS FOTOS Y MÚSICA LEJANA

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Cuando de noche vuelen las luciérnagas y el arroyo traiga tanta corriente que los lirios en la orilla del río donen al puente, entre pétalo y pétalo, su inmensa  belleza .
Cuando mi trémula piel,  aún desnuda, toque la suave brisa de mi porche y la razón sea menos recia que el deseo.  Cuando compartamos la misma botella y divaguemos toda la noche, entonces asomará la certidumbre de este encuentro.
A la mañana,  cuando te hayas ido, y vuelvan mis retoños a devolver la realidad del nido a la razón, sólo me quedará sonreirles con disimulo, mirar por la ventana, planchar aquel vestido y tomarme sola una taza de café.
Hasta que un día, mis cabellos se tornen plata y nuestras paralelas converjan en  la intersección de otro punto, esta vez más lejos, en el más allá y cobre otra dimensión nuestra historia de antiguas fotos y música lejana.

Usue Mendaza

ENJAMBRE

“El Centro Comercial es la  nueva catedral de la sociedad actual.” José Saramago


Colonias del derroche son colosos en los que yo, abeja obrera de un enjambre,  prendo la llama, la contengo y sin embargo, me quemo.
Son paraísos donde dormita nuestro tiempo de ocio, se apartan los ojos encontrados y se secan los brezos.
Catedrales, en las que cada abeja administra  sus mieles y donde mis panales dan fe -con martillos y togas- de vigorosas telarañas y agudas aristas.
¿Guardaste, abeja reina, entre tus ricos anaqueles, mis piruetas y maniobras por alzar tu dorado cetro?
Tuyo el  permanente olvido  y  mía la desdicha mordaz.

Usue Mendaza

HOY HE VUELTO A SOÑAR

El tupido azul se adueña de mi mañana sin ella apenas merecerlo. Entre una sábana arrugada las piernas, sudorosas, buscan en vano el amparo de su tacto y los párpados retoman poco a poco su forma habitual. Los pies tocan en mi ritual diario el mármol frío y la alegría se torna escultura de barro.  La consciencia me señala
el libro olvidado
en los estantes de mi felicidad. La extraña pesadilla que se repite -como los vértices de una serie infinita de poliedros-, con su dedo índice me inculpa. Hoy he vuelto a soñar. Pero no que andaba desnuda. Hoy he vuelto a soñar. Pero no que volaba.
Usue Mendaza

EL HADA Y EL COLUMPIO

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Se columpiaba por su impulso el aire, y no callaba el ruido incesante de una bisagra vieja que de oxidado metal formaba la antigua reja y al que una niña llorosa miraba con desaire.
Apoyada la mano en el alfeizar del ataire, observaba entre los árboles la pequeña certeneja, por enojo y rabia la niña fruncía la ceja y lanzaba piedras al agua con descaro y donaire.
¿Tomarán el relevo los juegos de infancia? ¿Divisará la sonrisa de un hada las horas vacías y rotas aún por cernenarse?
La niña volvería a columpiarse,  derruidas las verjas en disonancia, temblor del cómplice mudo de agua callada.

Usue Mendaza

COMO EL TIRSO A LA HIEDRA

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Como el tirso a la hiedra y el nudo del mar al lazo, y el patrón a su barca, y la patria a una cuna; Así te siento yo, junto a la medialuna como la madre al pecho, que cobija regazo.
Y te siento ausente, como un balcón sin tuna. Y te siento hiedra, pegada muy en el fondo. Y temo perderte, después de calarme hondo pues arraigaste fuerte a la vid de mi fortuna.
¿Quién robó tu racimo, quién tu cante jondo? Dime donde suena aquel alegre canto aquella quintaesencia al buscar en su transfondo la exigua virtud que yo misma no amamanto.
Mi patria fue tu pecho, tu palabra mi encanto. Mis muros tu puerta y tus ojos  mi esperanza. Hazme presa  y esclava de tu moranza y harina de tu espiga y rehén de tus tules. Persigo hacer camino, para que  tú lo adules en derroche de lluvia con gotas de alabanza.

Usue Mendaza

SOLEDAD

Tengo razón. Te conozco. Tú misma me hiciste un guiño como señal a mi pequeña felicidad con minúsculas. Entras y sales a destiempo, cuando te viene en gana. Hoy has impuesto tus normas, mas bien me pusiste alfombra roja que yo crucé con desgana, sin glamour, en zapatillas de casa. Ahh…Hace tiempo que me rondas, dama; Vienes después de la plenitud, del amor, sin asideros, sin excusas, sin abrazos, sin las cosas que unen o separan. Y en esa manera de estar contigo, quizá me compadezca de mí misma, quizá te pregunte, damisela, que vendrá después de ti. Claro que no vienes sóla. O sí… Soledad.

Usue Mendaza

A LO LEJOS UN BLANCO VELERO

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Balcón en un hotel de balneario. Cortinas recogidas  y tejidas a crochet, sometidas a los vaivenes de la brisa de un aire  playero y afrancesado del paseo del Inglés. En el sofá una mujer embebida en el sueño de una tarde de verano.
Silencio y tictaqueo. Un reloj de péndulo cumple con la sonería de su última campanada. Siete y media. En la cómoda un jarrón inerme a la fuerza de Céfiro.
Estallido de pétalos y cristales. Letargo  interrumpido de una mujer que se consume en el momento final de su existencia.
Silencio roto por un viento que desordena las hojas manidas de una agenda que no fue abierta al azar. En mayúsculas “VISITA DE MI  HIJA”.
Alguien llama a la puerta. Silencio.  Es tarde. Nadie contesta.
Afuera, en Niza, la vida sigue y  un blanco velero navega a ochenta nudos con la fuerza de la tramontana.
Usue Mendaza

SOROLLA

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Cantaba entonces en tu casa la Juventud (…), entraban por las puertas luminosas las criaturas del paraíso del instante, las enigmáticas volutas del azul, las bocas candentes del trigo, el germen de la música, lo eternamente jubiloso sobre la tierra o las espumas. del Poema PAGANOS de José Hierro

SOROLLA
Es domingo y  la seda se bate voluptuosa, al compás de la brisa de Valencia. Es domingo y una dama  de eterna sonrisa, sostiene su pamela que esconde miradas de soslayo, jubilosas. Es domingo y frente al mar Mediterráneo suena la música de un acordeón. Es domingo y un niño juega con su balandro y se tuesta, ajeno del  mundo, al sol. Es domingo y un pintor, de apellido Sorolla, dibuja  una línea con su pincel. No es un domingo cualquiera.
Usue Mendaza

EL CINE DEL EDÉN

Fue antes de ese cine, te acuerdas, en una mañana al este del Edén, tu querías hacer pellas
y yo, por qué no, también.
Fue en ese cine, te acuerdas, en una mañana al este del Edén, Gerard Depardiu buscaba un “mariage blanc”  de conveniencia, mientras tú y yo nos dábamos besos en labios que parecían de papel. Dime ¿te gustó la película? Fue pregunta con  ironía.
Fue tras ese cine, te acuerdas, en una mañana al este del Edén me ofreciste ir a tu casa o un helado de peppermint y menta. Tú tenías clase de piano Yo de lengua francesa. Ese día no fui a la academia.

Usue Mendaza

EL AÑO TIENE VARIAS DOCENAS DE ESTACIONES

El año tiene varias docenas de estaciones: el tiempo de la risa, las tormentas nocturnas, las hogueras, la sangre en la nieve                                     y la resina de los troncos.

El tiempo de  los árboles que gritan o en silencio - como la higuera- que da su fruto. Los ciclos anuales de las piñas abiertas, las ventanas bien cerradas                               y el olor a inminente lluvia.
El año tiene varias docenas de estaciones: las de tus despeinados y enmarañados cabellos  o las de tu pelo en trenzas, recogidas con dos lazos azules.
Grabo en mi memoria las bolas de nieve en la despensa, mi colección de piñas pintadas de colores                              y el suave aroma de tu piel al sol.
… Hoy alguien me dijo que el año sólo tiene cuatro estaciones. Cuatro. Mentira.

Usue Mendaza

LOS ANHELOS

A veces anhelo tener la luna entre los dedos, mancharme las manos de pintura, zambullirme a solas en el agua y reír a carcajadas contigo bajo una tormenta.
Puedo ansiar tenderme cara abajo en contacto con la tierra para arrancar las viejas hierbas y plantar otras, más nuevas.
O sueño que renace en mí una nueva criatura que se parece a la esperanza. Una vida que todo dilate.
O tal vez pienso en que se abre una puerta y sea yo misma, que entre zarzales y ramas desprenda una luz dorada, una luz dorada…por todas partes.